Historia de Matilde y su madre sabia.

He aquí que traigo
la historia terrible
de la triste niña Matilde,
pero también
las sabias palabras
que desesperada
su madre, al fin, un día
a su hija dedicara.

Matilde quería conservarse,
no dejar nada perdido,
ir entera hasta la muerte
y llevar todo consigo.

Todo, todo, lo guardaba
y al final de cada año,
vestida de rey mago,
a sí misma se regalaba
una colección de cofres
con regalos bien atroces:
uno lleno de pelos caídos,
otro con cera de oídos,
y toda suerte de fluidos;
uno con células muertas,
otro, en fin, lleno de mierda.

Su madre preocupada
cada poco preguntaba,
¿tanto te quieres, vida mía?
tanto, mamá, le respondía,
recogiendo las lágrimas
que por las mejillas le caían.

Todo, todo, lo guardaba
y vestida de rey mago,
a sí misma se regalaba,
al final de cada año,
una colección de cofres
con regalos bien atroces.

Su madre preocupada
cada poco preguntaba,
¿tanto te quieres, vida mía?
tanto, mamá, le respondía,
mirando con avaricia
las uñas nuevas que crecían.

Hasta aquí hemos llegado
me parece ya demasiado:
qué tremenda tontería,
le dijo su mamá un día,
si de veras quieres durar
algo tendrás que dejar:
empieza a escribir novelas
o ve y descubre un planeta
y allí en la oscura noche,
llámalo con tu nombre:
Matilde Rodríguez Ponte
brillando en el horizonte.

Si de veras quieres durar
algo tendrás que dejar.

Y también tú,
tú, que me escuchas,
si de esta canción
quisieras sacar lección,
la cosa no tiene más:
olvídate de conservar
y hazle caso a la mamá
que este consejo te da:
si la vida es un suspiro
haz que sea divertido
que la pena ha merecido
haberos a todos conocido;

la cosa no tiene más
olvídate de conservar
y hazle caso a tu mamá:
si la vida es un segundo
un momento que interrumpo
pues que sea bien fecundo
y más hermoso haga el mundo.

Nada me vine a llevar
todo lo vine a dar.