Infanterías.

Cada una de tus miradas
era un mal de ojo
clavado como un alfiler
en nuestro pecho,

estamos todos condenados
bajamos las pestañas, ya lo sabemos,
estamos luchando una guerra
que no podemos no perder

hay que bajar los ojos
y guardar esta aburrida formación en filas
de mercenarios de la nada,
si quieres tirar al blanco
y disfrutar de un aceptable éxito
úsanos a nosotros,
caeremos como caían los antiguos

lo vi en una película muy bien documentada,
así guerreaban las infanterías, impasibles, en filas,
hacia delante
con los muertos cayendo
como a quien se le caen papeles inútiles del bolsillo,
o lágrimas, o heces,
tan inevitablemente,
así caían los muertos
y rápido otro llenaba el hueco
hasta que ya no quedaban más
y la fila era como una dentadura imperfecta
agujereada, llena de huecos como cuevas,

lo vi en una película muy bien documentada
que qué bien nos describía,
cada vez son más los muertos
pero siempre hay alguien naciendo
que corriendo va a llenar su hueco
avanzando frente a los tiros
hacia el horizonte

qué carnicería
estamos todos condenados,
en una guerra que no podemos no perder

las filas apretadas,
hechas de mercenarios de la nada,
las bayonetas tímidamente erectas,
las dentaduras melladas.

Si quieres tirar al blanco somos un objetivo ideal,
siempre aciertas,
cada una de tus miradas
es un mal de ojo
y caemos
como papeles inútiles del bolsillo
o lágrimas, o heces, así, tan inevitablemente
bajamos las pestañas, ya lo sabemos
y caemos
como los antiguos,
todo lo que conocí está ya muerto,
extendido,
sobre el campo de batalla

yo mismo, ya, al fin, de una vez,
para qué más,
yo mismo, con tu mal de ojo
clavado en la solapa
me extiendo, así, inevitablemente caído,
sobre el campo de batalla
de esta guerra que no podemos ya no perder.