Plan de evacuación

Estás siempre atenta
atenta a las salidas, a las vías de escape.
Tus ojos archivan rápido cuántas puertas, y dónde;
cuántas ventanas y dónde;
las rejas abiertas, los candados sin cerrar;
las vías libres de escape.

¿Te creías que no me había dado cuenta?

No quiero preguntar nada,
no quiero que mis palabras
acaben justo de salir de mí,
que acaben justo de entrar en ti
y entonces de inmediato ahora tus ojos
miren más allá de mis hombros, ¿en busca de qué?,
sí, en busca de salidas,
vías de escape,
huida por patas
también
de mí.

Y vendrá un tiempo en que agradeceré tus desapariciones,
las propiciaré, o quizá sea yo
el que empiece, poco a poco, a marcharse,
llegado el momento
agradeceré esas miradas sobre mis hombros,
pero mira aún no, aún te quiero cerca,
más cerca;
y sí, sé que estás siempre atenta,
atenta a las salidas, a las vías de escape,
cuantas puertas, y dónde,
cuantas ventanas y donde,
las rejas abiertas, los candados sin cerrar,

y cuando tus ojos archiven la información,
leves, rápidos,
ahora que ya sabes por donde escapar,
ahora ya podrá,
poco a poco, a su propia velocidad,
ir viniendo todo lo demás.

¿Te creías que no?
¿cómo no me iba a dar cuenta?

Sí, hay algo más que puedo decirte,
que ya no voy a retener más para mí,
y es que este a quien tienes delante,
este que tan rápido sospechó y adivinó lo que te traes
con puertas y ventanas;
este está también siempre atento
a su plan de escape,
su plan de evacuación,
su salida por patas,
su largarse de aquí,
a sus pies para qué¿Cn salidas y entradas.s
endas
os quiero
a su evaporarse,
a su a más ver,
a su huida en tres saltos;

este también ha dado severos paseos
rodeando edificios de ladrillo,
institutos de bachillerato de la democracia,
antiguos, incómodos, pero dignos caserones
habilitados para secundarias sedes universitarias,
paseos de espía entorno a primeras viviendas
a pisos de la playa,
a bien o mal plantadas tiendas de campaña,
a toda tipología de vivienda humana
con salidas y entradas.
¿Cómo no me iba a dar cuenta?
mis ojos detectaban
tan fácil como los tuyos
agujeros
por los que escapar,
puertas al final del pasillo,
gateras,
túneles de escapada de las temibles cuevas,
odiosas cuevas,

¿cuevas? ¿no preferirías un paseo por la playa?,
sí, mira, la playa,
nada como la playa,
las salidas todas abiertas,
mira cómo corro en círculos,
hacia allá, hacia allá, hacia allá,
hacia el mismo agua,
mírame diciendo adiós con la mano,
mientras nado,
eso, mira, puedo hacerlo,
decir adiós mientras me marcho,
mientras mi plan de evacuación se activa.

¿Cómo no me iba a dar cuenta?
Mira, hagamos una cosa,
yo te contaré
mi plan de evacuación
si tú me contarás el tuyo.

Y ella baja la mirada,
deja de buscar las puertas, las ventanas,
a mis espaldas, y dice:
bueno,
vale,
puede ser,

pero no parece muy convencida,
mientras, tras su frente,
adivino perfectamente cómo traza sus planes mentales de huida,
huyendo de un fuego que solo tú y yo,
solo unos pocos, sabemos que existe,
un fuego que a ti y a mí, quizá solo a unos pocos,
nos quema,
¿cómo no me iba a dar cuenta?
adivino, casi escucho, cómo se dibujan las flechas,
las direcciones correctas,
cómo se encienden las luces intermitentes de peligro,
los saltos de tres en tres en las escaleras,
señales rojas, verdes, exit, salida
más saltos, más carreras,
la línea más corta hasta la salida
hasta pisar fuerte
con los dos pies, al fin,
fuera,
el suelo.