Puzzle.

No sé
si realmente
espera
que suceda, le digo.

Naturalmente
que lo espero,
¿cómo no?
me dice.

Junta piezas de diferentes puzzles:
un cuadro de Monet;
un bello atardecer;
Venecia;
un paisaje alpino;
un castillo bávaro
y un mapa del mundo.

Y las suelta en la bañera,
las pone a flotar,
y se sienta a esperar
a que el agua las junte
y las mezcle.

A que las cosas coincidan.
A que las cosas encajen.

Una mañana,
dice,
abriré lo ojos
y allí estará,
hecho,
ante mi vista.