Implosiones controladas
activadas con mandos a distancia rotos,
mordidos por la impaciencia
voraz
de nuestras ganas de implosionar.
Hazlo bien,
hazlo todo bien,
al menos
haz esto bien.

Sujetas tú el mando, o lo sujeto yo;
te apunto o me apuntas tú a mí.
No es una película del oeste,
pero será importante ser el más rápido
(vuelven los tiempos fugaces
en que es importante ser el más rápido),
y ahora que va de sobrevivir,
ahora nos odiamos,
cuando antes creíamos vivir
y querernos tanto.

Hagamos,
al menos esto,
bien.

Implosionamos juntos,
a la vez,
las miradas fijas
en cómo el otro se hace pedazos.
Estallas hacia dentro
como yo lo hago,
y justo casi recuerdo
caricias y dulces palabras,
ahora de repente mezcladas
con cristales rotos, ladrillos y pechos aplastados,
masas viscosas de lo que somos y fuimos.
Y aprieto más fuerte,
y aprietas más fuerte.