Máquina de amor y precisión
Si yo tuviera una guillotina
cortaría las tartas de cumpleaños
con un corte perfecto, clínico, certero,
si yo tuviera una guillotina
cortaría mis historias de amor
con un corte definitivo, temprano, certero.
Si yo tuviera una guillotina
si yo tuviera una guillotina
si yo tuviera una guillotina
cuantas cosas guillotinaría.
No pararía,
poca pausa y descanso habría
para mi hermosa máquina de amor y precisión.
Los sábados por la mañana la limpiaría y la engrasaría
en la puerta de casa,
junto a los vecinos
que limpian y engrasan sus coches,
me mirarían primero sorprendidos y luego asustados,
mientras el brillo de los dientes en mi sonrisa
y el de la afilada hoja de mi guillotina
rimarían como un poema
ante los dorados rayos de sol
en esta hermosa mañana de sábado.
Tus cortes de pelo, el dobladillo de los pantalones,
cortes de mangas, de tráfico, de césped, de agua,
mayonesas cortadas,
cortes de digestión en lagos y playas,
prepucios, coletas, cien gramitos de jamón de yor
y cómo olvidarme de tus bellas uñas,
no, no me olvido,
también de ellas daríamos cuenta
si yo tuviera una guillotina.
Si yo fuera un avestruz
no escondería la cabeza en un agujero,
la pondría sobre el mullido reposa cabezas,
miraría las nubes en lo alto,
la multitud expectante, enfrente,
y serena y fría, sobre mí,
la cuchilla afilada,
levemente temblorosa,
agitada por el viento.
Créeme, no escondería la cabeza,
todo pendería para mí de un hilo
si yo tuviera una guillotina.
Si yo tuviera mi guillotina,
mi hermosa máquina de amor y precisión,
la llevaría allí donde fuera,
al servicio, siempre,
de la revolución
y de tu corte de pelo.
Los 100 metros en círculo
Estoy corriendo los cien metros en círculo,
estoy corriendo los cien metros en un círculo perfecto,
es como pasar el lápiz una y otra vez
sobre un cero ya escrito.
¿Dónde la línea de meta, la línea de llegada?
Hace tiempo que ni las busco ya.
Debe de ser un gran malentendido
pero mira, soy el campeón mundial
de los cien metros en círculo.
Soy el hámster girando en la rueda de la jaula
que me has preparado en tu habitación,
y hace ya rato que escuché
las llaves en tu mano y el golpe de la puerta al salir,
vete a saber dónde andarás
pero mira qué bien lo hago,
pasando el lápiz
sobre este cero ya escrito,
por que son los cien metros
todo el tiempo, sin principio ni final.
Estoy corriendo los cien metros en círculo,
estoy corriendo los cien metros en un círculo perfecto.
Pero ahora quisiera si no es mucho pedir,
tal vez correr los cien metros formando un triángulo,
o correr los cien metros formando un cuadrado,
hacer con mi camino una forma caprichosa,
inesperada y sorprendente,
quisiera ahora, ya, si no es mucho pedir,
correr los cien metros formando
una S
una A
una C
una A
una D
una M
una E
una D
una E
una A
una Q
una U
y
una Í
sacadme de aquí.